14 de noviembre de 2010
Contra Natura
8 de noviembre de 2010
Sensación precoz
Recién regresando de un rancho me detuve en un bar del camino para descansar y comer un poco. Al llegar el local estaba vacío, sólo el tendero miraba la tele colocada en la esquina mientras secaba unos vasos. Tal vez por su aburrimiento dentro de poco me empezó a platicar.
Dijo todo lo que se espera oír de alguien así. A medida que yo ingería más alcohol sus temas “de hombres” se sensibilizaban más. Hasta ahí nada fuera de lo usual. Sin embargo, luego de un rato empezó a hablar de la sensación precoz.
Por obvias razones no puedo recordar todo lo que dijo. Más de lo que recuerdo creo que deberían dar cursos y pláticas. Más o menos decía así:
La cosa es sencilla, así como hay hombres que cuando se acuestan no aguantan mucho parados, hay hombres que estando parados no aguantan mucho tiempo “acostados” o calmados pues. Nada más cruzar palabra con una señorita que les parece atractiva ya se desviven por conocer todo de ella y llevar la “relación” a sus últimas y disque sensibles consecuencias. Yo digo, para que tanta emoción si ni acostón va a haber. Esos pelados se contentan con cualquier manita sudada siempre y cuando llegue rápido. Y así de apurados son los canijos que ni esto pueden conseguir.
Cuando quieren, la mujer ni enterada, apenas y los reconoce. Se desaniman y la dejan de tratar como deberían, así que cuando ella ya podría querer saber algo de ellos, no lo hace porque ya conocen lo peor de sus mañas. Han salido a flote sus más bajos instintos por culpa de un despecho acelerado o un deseo excesivo…. Por más que le busquen, a esas alturas el barco ya está más que hundido.
Simplemente no pueden esperar a contagiar debidamente lo que sienten. En vez de eso simplemente llegan apabullando a la pobre muchachita que de buenas a primeras no sabe que le pasa al fulano que cada día se pone más raro. ¡Si hay que saber respetar! No que luego a invadir el espacio, a hacer preguntas indiscretas, a exigir un compromiso. ¡Ese paso no hay quien lo aguante! ¡Si hay que ser!
Luego luego quien no se enoja se desespera, y las más inocentes y nobles intenciones que un hombre puede tener con una mujer se ven destruidas por no permitirse un momento de explicación ¡pa’ que el caldo agarre sabor!
Pero oiga bien lo que le digo algún día aprenderán, y si no pues solitos se irán a la tumba. ¡Haber si así se acaba la sensación precoz!
1 de noviembre de 2010
Huesuda y blanca, pero nunca fea.
por pasarse de preguntón
a la muerte colmó el plato
y se ganó un calentón.
“Tú te pasas de indiscreto
ni que fueras periodista.
Por ser disque analista
ya no me tienes respeto.”
“Para mí que fue tu orgullo
el que salió mal herido
y además de ofendido,
me quieres hacer chanchullo.”
“No te me pases de listo
que sorprendo al que me pise,
no por nada siempre dicen
que soy lo más imprevisto.”
Flaca, yo na’ más te digo
que aunque ya esté en mi tumba
con gusto bailo contigo
una rumba de ultratumba.
Catrina no se contuvo
y le soltó un guadañazo.
Así el pobre nunca supo
de dónde vino el trancazo.
Y es así que por la buenas,
bien flojito y cooperando,
se murió sin una pena,
el pequeño Alejandro.
Mientras duraba el velorio
mucha gente fue pasando
a desearle un buen descanso
evitando el purgatorio.
Luego entre muchas tumbas
la flaca iba festejando
que aunque pálida y huesuda
otro llevó al camposanto.
Pero el necio empedernido
que no era nada bromista
recordó lo prometido
y a bailar sacó a Catrina.
Ahora que ya he fallecido
y te encuentro más canija…
¡De tí no me he arrepentido!
¡A tupirle al baile mija!
Cuando te toca, ni los años importan.
como alma de pura fiesta
Ya Lalo se fue a su entierro
con su viuda y sin orquesta.
Se le dijo que el colmillo
no dejaba buenas cuentas
Y si empinaba el codillo
luego pedo ni se acuerda.
Cuando estaba en su jueguito
que se le aparece la muerta.
Ahora si vienes chiquito
derechito hasta mi puerta.
¿Ya con esas nos llevamos?
Me cae que ya ni la amuelas.
Ni porque ya le hago al sano.
Neta tú si te la vuelas.
Pues por mucho que le corras
y que le hagas mucho al santo,
quieres, aquí te echo porras
mientras tu hoyo voy cavando.
Así se nos fue el pequeño,
el de las sesiones rudas,
aunque aún era un polluelo
la muerte no tenía dudas.
A lo diferente hasta le saca la muerte.
y molestar sin descanso,
la flaca se lleva a Marietta
a su último remanso.
Cuando llega la huesuda
para cumplir su sentencia
la pequeña pide ayuda
y hasta quiere penitencia.
Pero ella no perdona
y se apura a su encargo.
Hasta trae a un amigo
que le ayude “despachando”.
Anda triste llora y llora
hasta el cielo está nublado.
El reír no sirve ahora
cuando el tiempo se ha acabado
Pero luego de la nada,
ocurre lo inesperado:
se le bota a carcajadas
mucho más del mismo llanto.
¿Qué le pasa a esta niña
que se ríe aún llorando?
¿Estará ya muy loquita?
¿O qué mosco la ha picado?
“Por las dudas ahí te dejo
con la vida perdonada.”
Dice Catrina a lo lejos
toda fría y espantada.
Entre gustos y rivalidades Catrina se va enterando
una hija ha perdido
Iliana era su nombre,
Hernández su apellido.
La calaca la rondaba
en su casa y en el labo,
primero se le escapaba…
la atrapó al fin y al cabo.
Sus amigos le reclaman
el porqué los ha dejado
unos ríen, otros lloran
todos están a su lado.
Ahora sobra la comida
ya no se oyen más sus gritos,
¿Quién planeará las salidas?
¿Y quién hará los circuitos?
Ya Catrina se la lleva
va jalándole los pelos,
Unos dicen que es por pena
Otros dicen que por celos
Una lástima que partas
al fondo del camposanto
Ojalá que cuando vuelvas
no sea para dar espantos.
