14 de noviembre de 2010

Contra Natura

glass house christiania
Aún cuando intento ponerlo por escrito llega esa sensación de repentino y constante indeciso. ¿Será posmodernista? ¿Será lógico? ¿Tendrá congruencia o será únicamente poético? Creo que la opción es un monólogo disfrazado de diálogo o una mezcla de todo con un sentido explícito y otro no reconocido.

Tal vez el problema es que se trate de algo tan generalizado. ¿A quién culpar? ¿Por dónde empezar? Sólo puedo decir que al parecer todo se ha invertido. Los deseos expresos y manifiestos se volvieron las negaciones de mis acciones. Lo correcto se oye lejano y lo bueno inalcanzable. De pronto se rechaza la base de cuanto nos ha mantenido vivos y sin embargo esperamos que de ello deriven resultados igual de satisfactorios. Sé que tengo que estar allí, yo lo deseo, hay alguien que me espera, un prometedor recuerdo en potencia se presenta en una oportunidad inmejorable.
walking down the street
Sin embargo al final vago, me pierdo, busco la privacidad en medio del segundo más grande público disponible: la calle. Aún ahí experimento subidas y bajadas. Tal vez debería de comentar esto con alguien más instruido.  Sigo caminando, pensando en cuanta idea me permiten mis recuerdos, mis sueños, los idiomas y estructuras que conozco. La verdad podría ahogarme en todo eso. El dolor de cabeza confirma mi presentimiento. Aún así sigo recordando, trato de hilar las memorias en un sólo discurso, pero son demasiado aleatorios. Sólo un principio inducido de feminidad les da un poco de orden, mismo que al poco rato termina por romperse.

8 de noviembre de 2010

Sensación precoz

bar vacío

Recién regresando de un rancho me detuve en un bar del camino para descansar y comer un poco. Al llegar el local estaba vacío, sólo el tendero miraba la tele colocada en la esquina mientras secaba unos vasos. Tal vez por su aburrimiento dentro de poco me empezó a platicar.

Dijo todo lo que se espera oír de alguien así. A medida que yo ingería más alcohol sus temas “de hombres” se sensibilizaban más. Hasta ahí nada fuera de lo usual. Sin embargo, luego de un rato empezó a hablar de la sensación precoz.

Por obvias razones no puedo recordar todo lo que dijo. Más de lo que recuerdo creo que deberían dar cursos y pláticas. Más o menos decía así:

La cosa es sencilla, así como hay hombres que cuando se acuestan no aguantan mucho parados, hay hombres que estando parados no aguantan mucho tiempo “acostados” o calmados pues. Nada más cruzar palabra con una señorita que les parece atractiva ya se desviven por conocer todo de ella y llevar la “relación” a sus últimas y disque sensibles consecuencias. Yo digo, para que tanta emoción si ni acostón va a haber. Esos pelados se contentan con cualquier manita sudada siempre y cuando llegue rápido. Y así de apurados son los canijos que ni esto pueden conseguir.

Cuando quieren, la mujer ni enterada, apenas y los reconoce. Se desaniman y la dejan de tratar como deberían, así que cuando ella ya podría querer saber algo de ellos, no lo hace porque ya conocen lo peor de sus mañas. Han salido a flote sus más bajos instintos por culpa de un despecho acelerado o un deseo excesivo…. Por más que le busquen, a esas alturas el barco ya está más que hundido.

Simplemente no pueden esperar a contagiar debidamente lo que sienten. En vez de eso simplemente llegan apabullando a la pobre muchachita que de buenas a primeras no sabe que le pasa al fulano que cada día se pone más raro. ¡Si hay que saber respetar! No que luego a invadir el espacio, a hacer preguntas indiscretas, a exigir un compromiso. ¡Ese paso no hay quien lo aguante! ¡Si hay que ser!

Luego luego quien no se enoja se desespera, y las más inocentes y nobles intenciones que un hombre puede tener con una mujer se ven destruidas por no permitirse un momento de explicación ¡pa’ que el caldo agarre sabor!

Pero oiga bien lo que le digo algún día aprenderán, y si no pues solitos se irán a la tumba. ¡Haber si así se acaba la sensación precoz!

solo

1 de noviembre de 2010

Huesuda y blanca, pero nunca fea.

CatrinaLiveAl que llaman Alejandro

por pasarse de preguntón

a la muerte colmó el plato

y se ganó un calentón.

 

“Tú te pasas de indiscreto

ni que fueras periodista.

Por ser disque analista

ya no me tienes respeto.”

 

“Para mí que fue tu orgullo

el que salió mal herido

y además de ofendido,

me quieres hacer chanchullo.”

 

“No te me pases de listo

que sorprendo al que me pise,

no por nada siempre dicen

que soy lo más imprevisto.”

 

Flaca, yo na’ más te digo

que aunque ya esté en mi tumba

con gusto bailo contigo

una rumba de ultratumba.

 

Catrina no se contuvo

y le soltó un guadañazo.

Así el pobre nunca supo

de dónde vino el trancazo.

 

Y es así que por la buenas,

bien flojito y cooperando,

se murió sin una pena,

el pequeño Alejandro.

 

Mientras duraba el velorio

mucha gente fue pasando

a desearle un buen descanso

evitando el purgatorio.

 

Luego entre muchas tumbas

la flaca iba festejando

que aunque pálida y huesuda

otro llevó al camposanto.

 

Pero el necio empedernido

que no era nada bromista

recordó lo prometido

y a bailar sacó a Catrina.

 

Ahora que ya he fallecido

y te encuentro más canija…

¡De tí no me he arrepentido!

¡A tupirle al baile mija!

Cuando te toca, ni los años importan.

1808785786_4c439427af_zPor andar tanto de perro,

como alma de pura fiesta

Ya Lalo se fue a su entierro

con su viuda y sin orquesta.

 

Se le dijo que el colmillo

no dejaba buenas cuentas

Y si empinaba el codillo

luego pedo ni se acuerda.

 

Cuando estaba en su jueguito

que se le aparece la muerta.

Ahora si vienes chiquito

derechito hasta mi puerta.

 

¿Ya con esas nos llevamos?

Me cae que ya ni la amuelas.

Ni porque ya le hago al sano.

Neta tú si te la vuelas.

 

Pues por mucho que le corras

y que le hagas mucho al santo,

quieres, aquí te echo porras

mientras tu hoyo voy cavando.

 

Así se nos fue el pequeño,

el de las sesiones rudas,

aunque aún era un polluelo

la muerte no tenía dudas.

A lo diferente hasta le saca la muerte.

Catrina diferentePor andar tanto de inquieta

y molestar sin descanso,

la flaca se lleva a Marietta

a su último remanso.

 

Cuando llega la huesuda

para cumplir su sentencia

la pequeña pide ayuda

y hasta quiere penitencia.

 

Pero ella no perdona

y se apura a su encargo.

Hasta trae a un amigo

que le ayude “despachando”.

 

Anda triste llora y llora

hasta el cielo está nublado.

El reír no sirve ahora

cuando el tiempo se ha acabado

 

Pero luego de la nada,

ocurre lo inesperado:

se le bota a carcajadas

mucho más del mismo llanto.

 

¿Qué le pasa a esta niña

que se ríe aún llorando?

¿Estará ya muy loquita?

¿O qué mosco la ha picado?

 

“Por las dudas ahí te dejo

con la vida perdonada.”

Dice Catrina a lo lejos

toda fría y espantada.

Entre gustos y rivalidades Catrina se va enterando

Dulce CatrinaLa ciencia está de luto

una hija ha perdido

Iliana era su nombre,

Hernández su apellido.

 

La calaca la rondaba

en su casa y en el labo,

primero se le escapaba…

la atrapó al fin y al cabo.

 

Sus amigos le reclaman

el porqué los ha dejado

unos ríen, otros lloran

todos están a su lado.

 

Ahora sobra la comida

ya no se oyen más sus gritos,

¿Quién planeará las salidas?

¿Y quién hará los circuitos?

 

Ya Catrina se la lleva

va jalándole los pelos,

Unos dicen que es por pena

Otros dicen que por celos

 

Una lástima que partas

al fondo del camposanto

Ojalá que cuando vuelvas

no sea para dar espantos.