31 de julio de 2008

Realidades de la vida.

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A pesar de no quererlo, el curso de la vida, con sus incesantes giros, se acentúa ante la inminente delta que se aproxima.

Los amigos que hasta hace poco parecían inseparables empiezan a tomar distancia. Un espíritu me dice que estamos empezando a vivir la vida.

A mis dos pilares, amigos con bellas memorias, los encuentro cada vez más distantes. Atendiendo como se debe asuntos importantes, parecieran venirse abajo de un momento a otro. La foto fantástica que los honra, hoy es una utópica fantasía, donde Marte y Venus se ven tan complementados, creando la armonía que este pequeño y soñador mundo tanto extraña.

Ni hablar del desafortunado trovador, el de enigmática apariencia a quién mucho se le valora y poco se le demuestra. Oye este llamado y maravilla con tus sobrias canciones!

Ahora surgen figuras de personas inesperadas, rostros frescos mezclados con los conocidos, que añaden un toque curioso y atractivo al aroma que día a día llena ésta vida. Salidas improvisadas, presumiblemente creativas, manifiestan el deseo, aún vivo, de experimentar amor en la felicidad fantástica y dulce.

Hadas, niñas perdidas y custodiadas, algunas manzanas y princesitas, todas formando en conjunto una tierra de Nunca Jamás que tal vez pronto sea lo opuesto a su nombre.

Renace el amor, se despierta la atracción y el instinto de crear el momento perfecto aparece.

Definitivamente sólo hay una, ella, la mujer enaltecida desde la forma, que derrama con la mirada su interés y curiosidad. Hay en ella tantas emociones cruzadas que sólo el tango puede expresar.

Mírame, déjame llevarte. Ojos, manos, pies cruzados que buscan un par. El arte convertido en belleza, la belleza convertida en pasión.

Tal premisa sólo puede anunciar el comienzo de una nueva era. Puede que haya que decidir lo correcto sobre lo ideal, sin importar las expectativas puestas o los deseos supuestamente aclarados. No cabe duda que habrá despedidas por demás dolorosas, otras no tanto, pero también aguardan calurosas bienvenidas, preludios del nuevo rumbo, el más divertido y original.

Así, con la confianza puesta en lo intangible, como buen niño perdido a punto de volar en picada, me preparo para la acción.

A todos aquellos a quienes me dirijo les deseo mejor y sin dudar les digo que quisiera estar aún más cerca.

18 de julio de 2008

Cuando nadie está "tan" cerca.

 

Así, después de tratar por varios horas de descifrar qué es lo que realmente sucede, el panorama comienza a esclarecerse. En pocas palabras, hay una abismal diferencia entre lo soñado y lo obtenido.

Siendo tan dual en tantas cosas, no debería de sorprenderle el tener semejante vacío. De pronto hasta el remedio musical con el que solía enervarse y así curar sus heridas se vuelve inútil ante la cada vez más severa dolencia. Partiendo de las molestias usuales que con familiaridad y facilidad se enfrentan, se pasa al delirio. ¿Acaso es un complot? ¿Es la manifestación de un problema general? Necesitaría discutirse con alguien más.

Pero en aquella situación ni el mejor confidente era adecuado. Para resolver el dilema cómodamente necesitaba que alguien se acercase y fijase voluntariamente, comentando su parecer al respecto. ¿Cuándo fue la última vez que le tuvieron esa consideración? Imposible recordarlo. Honestamente ella solía reaccionar mal cuando algún individuo tocaba "ese" tema... Pero ahora... ¿Quién sería la indicada para ello? ¿Podrá ser un indicado? Sentía como si nadie estuviera tan "cerca" a su confianza.

De tanto buscar una solución la paciencia se agota. Habrá que usar medidas desesperadas. Ignorando totalmente la ley que rige su sexo, sale nuevamente en la desesperada búsqueda de un redentor. Parece que esta vez hay algo más de suerte, incluso el pequeño gran problema se antoja más insignificante. ¿Acaso semejante hueco es tan fácil de llenar?

Pronto la ilusión se desvanece. Pasan los minutos y no se siente la más mínima mejoría. El milagroso remedio resulta ser un engaño. Ahora la zanja se ahonda aún más. Entre furiosa y transtornada abandona el lugar.

"Lo he intentado todo, esto es imposible de solucionar. Será mejor volver a comenzar. Un nuevo compañero, si, eso es mejor. Alguien que en verdad se ajuste a mis necesidades y que yo pueda 'satisfacer' completamente... Pero antes, habrá que deshacerse de esto."

Así, haciendo acopio de sus últimas fuerzas, acude al origen de la tragedia y con voz queda pero firme le anuncia su decisión a la mujer que ahí se encontraba:

"Señorita, quisiera devolver este sostén. Lo usé todo el día de ayer bajo diferentes situaciones y definitivamente necesito algo más chico."

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Pre Scriptum: En ocasiones, cosas tan insignificantes para algunos pueden ser  verdaderas crisis para otros. Espero que cuando sea mi turno haya logrado tener alguien tan cerca... (Un día antes del maltrato)

6 de julio de 2008

Noche de ladrillos, alcohol y música.

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Ayer recordé la historia de una amiga que hace más de un año no he podido ver. Multifacética, del tipo al que le gusta adaptarse a un medio desconocido hasta sentirse capaz de hacer lo mismo al entorno que temporalmente la convirtió. Algo camaleónica, y según algunos, bastante manipuladora. Para mí sólo es alguien a quien le agrada "decorar ambientes".

Por los días en que aún veía a mi amiga, a quien llamaré Mónica, ella tenía un poco de tiempo libre en el cual quiso disfrutar de las cosas que siempre se había negado y, para colmo de males, debería de negarse nuevamente durante un largo rato. Así fue como terminó en ese lugar que difícilmente habría encontrado sola. Cuando salió de ahí, tenía ya tres palabras para identificar fácilmente la vivencia: Ladrillos, alcohol y música.

Según las enseñanzas de las monjas en su infancia, aquellos tres elementos tan distintos eran los ingredientes necesarios para que el pecado surgiese. Atrapada por el primero, ahogada en el segundo e hipnotizada por el tercero, no podía conseguirse nada bueno. Y sin embargo, allí estaba; reconociendo en el lacónico escenario verdades que de otra manera nunca había podido entender.

Estar ahí era como dejarse llevar por la inmensidad de un olvido suspendido en la oscuridad, donde la poca luz y los sonidos era la única referencia de rumbo a seguir. Trago tras trago, guiada por una amena charla, iba adentrándose en la verdadera morada del anfitrión, ese hombre con aspecto totalmente acorde a la ocasión, a la percepción que hasta entonces ella tenía de él. Sin embargo, a medida que relajaba sus músculos y modales, fue encontrando la perla oculta.

Había en su discurso humildad, calidez, generosidad y necesidad de identidad... Alegría mezclada con ansiedad, formando un muy conocido nerviosismo. Tal vez por ello lo comprendió, lo vio como un reflejo de su pena oculta y aprendió que en momentos difíciles, los verdaderos seres humanos no pueden negar la exacta dosis requerida de amor y felicidad.

Pero esa noche la vida le guardaba muchas lecciones, además de la póstuma cátedra humanista. Entre bromas y confesiones, quizá etílicamente inducidas, admitió lo irreal de su "realidad". Sus únicas necesidades, las afectivas, eran nada al lado de las de David, el anfitrión que por gusto o debilidad, había propiciado el encuentro. A ratos iban y venían de su cada vez más ausente mente sensaciones de profunda gratitud, sincero respeto y certera incertidumbre. Paradójico o no, por instantes contemplaba a un soñador, potencial ganador que buscaba en las palabras la prematura consumación material de sus anhelos.

Pese a todo lo malo que ella quisiera ver, era de admirar su experiencia acumulada en la vida recorrida. Una vez más aceptó la existencia de lo bueno en lo cada vez más aparentemente malo. Si a ella alguien la consideraba multifacética, es que no lo había conocido a él.  Le era familiar ese cambio de roles a lo largo de los años, incluso ella había ya reconocido algunos suyos, pero lo que David había hecho iba más allá.

Después de todo la intuición femenina resultó equivocarse espantosamente. No había otra manera de explicarlo. En su mundo de cristal, las cosas fuera de él aparentan lo que no son. Afortunadamente la equivocación había sido para bien. Siendo honesta, para mejor. La sonrisa provocadora que rara vez aparecía, aquella noche llegó para quedarse...

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Me sorprende lo detallado de mis recuerdos, tan vívidos como si yo hubiera estado  ahí. ¿Será acaso que de alguna manera estuve presente? Curiosamente lo único que recuerdo de aquella noche son ladrillos, alcohol y música.