30 de junio de 2007

Miedo a lo desconocido.

Aún estando medio dormido, mi subconsciente se dio cuenta de algo: Muchos cambios se acercan. Por más que busco el lado amable de la radical transformación, la verdad es que no puedo dejar de ver el cúmulo de nubes negras que se acercan.

En tiempos así suelo prepararme y tomar las armas, pero por algún extraño presentimiento siento que esta vez la respuesta está en la calma. He de crear algo nuevo, reinventar mi esquema, y salir de lo incierto para encarar la nueva tarea.

Mareos y sorpresas, así están las cosas. Pronto descubriré de que se trata y espero que para entonces pueda ya estar en calma.

29 de junio de 2007

Ebullición de ideas.


Poco a poco empiezo a familiarizarme con el bombardeo de información. El estar durante horas frente al monitor, revisando incontables sitios de noticias hace que a la larga uno se sienta más perdido de lo que me encontraba al principio. Tecnología, novedades en informática, noticias internacionales, desarrollo sustentable, calentamiento global, tendencias de diseño, música nueva... ¿Cuál es el chiste de todo aquello? Realmente el mundo sigue su curso prácticamente igual que el día de ayer. Solo a un pequeño segmento de la población es a quien le interesa y le afecta todo esto. Entonces ¿Porque debemos de mantenernos todos al pendiente de las mismas estupideces?

Realmente porque nos hace sentirnos involucrados. Porque así tenemos algo con que impresionar a las personas con quienes hablamos. Porque sólo de esa manera es como nos adentramos al mundo tan distante que es nuestra realidad como sociedad que somos. Si alguien o algo no nos cuenta como es que estamos este día y como habremos de actuar de aquí en adelante, nos encontramos perdidos en un mar de gente que al igual que nosotros busca en los demás su propósito para despertar cada día.

Creo que eso debería cambiar.

25 de junio de 2007

Todo por culpa de la soledad


Ahora que tengo el tiempo de hacer todo lo que había querido hacer en mi exiguo tiempo libre, encuentro difícil empezar alguna de esas actividades. Termino siendo presa del ocio y llegando a tocar límites que desafían a la moral, me desmorono derrotado en la vagancia dentro de las cuatro paredes que me retienen.

Sé una sola cosa, quiero salir. Quiero conocer a quienes no pude al momento de dejar el entretenimiento por la excelencia. Quiero vivir las experiencias a las que en el futuro llamaré buenas memorias, quiero recorrer los caminos de felicidad compartida.

A veces me asalta la sombra de lo que alguna vez fue una bonita relación. Y es que por más utilitaria que suene este término, solo puedo llamarlo así. No hubo más que buenos augurios, sólo promesas de una gran felicidad verdadera. Sobre todo verdadera.

Mi única arma contra aquel tormento es la guerra. Una lucha sin cuartel contra las memorias de aquellos días. Un exilio total a la personalidad de ella. Un suplicio para mi corazón.

Y sin embargo, a pesar de tanta lamentación y suspiro efímero, me encuentro aquí, a veces con toda la voluntad de la que soy capaz, a veces sin el más mínimo deseo de mover un dedo. Creo que así es esta etapa. Todo por culpa de la soledad, del aislamiento.

Sé que ya no me quieres.


Sé que ya no me quieres.

Sé que solo fui un producto de las circunstancias.

Sé que no soy para ti más que un tipo que se cruzó en tu camino.

Sé que sigues queriéndolo a él.

Sé que te vas a enojar.

Sé que me va a doler.

Sé que no es lógico.

Sé que es estúpido.

Pero…

No puedo dejar de pensar en lo que hubiera pasado.

No puedo aceptar que no será posible.

No puedo comprender porque te tengo que dejar atrás.

No puedo sacar el anhelo de besarte.

No puedo dejar de abrazar tu recuerdo.

No puedo encontrar alguien mejor que tú.

No puedo dejar la decisión que he tomado.

No puedo dejar de quererte.

In spite the rose has fallen


In spite the rose has fallen, the beauty that belongs to its shape has not vanished.

Una frase que más allá de su sentido metafórico, se acerca bastante a lo que aún siento por aquella niña. Suena patético hasta a mí mismo el encontrar la misma frase estúpida, resonando todo el día en mi mente, hasta que sin contemplación me dedico a lo único que sé hacer para recordarla, añorar dulcemente su recuerdo.

Realmente dudo si lo que pienso sentir es verdadero o es solo el producto de otras necesidades que no me dejan definir las cosas. Para cualquier razón la cuestión es que sigue presente en mis pensamientos y eso me hace imaginar muchas cosas.

Ya he hecho la promesa de no volverla a buscar, y sin embargo para mis adentros tengo otra promesa de encontrarla a toda costa. Su existencia y la relación que tenga conmigo se ha vuelto una completa paradoja llena de curiosas reflexiones, todas apuntando al amplio horizonte de las posibilidades infinitas.

Dejando atrás ese ya viciado tema, me alegro de por fin empezar un nuevo proyecto. Esto del periodismo se ha convertido en una pasión poco a poco y el estar escribiendo estas líneas sin sentido de pronto encuentra su motivo en el sueño de poder publicar algo que algún día sea leído. Supongo que así es como empieza cualquier escritor novato y sin experiencia.

De pronto pareciera que todo lo que quiero puede ser alcanzado si se hace el esfuerzo necesario. Las fronteras parecen más alejadas para mí que para otras personas y sin embargo me siento igual o aún más desprotegido. El estar de frente a esta inmensidad que amenaza con absorberme en su profundidad me mantiene en este, mi lugar.

Se acerca por el oeste el verano débilmente y con pocas perspectivas de actividad más allá de la plena vagancia en casa. Ocasionalmente surge en mí el deseo de dejar esta silla y hacer el esfuerzo de mantenerme en forma aunque sea con 15 minutos de liberación de endorfinas. Aún con el tentador premio de la felicidad inducida me cuesta trabajo hacerlo. Creo que tengo complejo de obeso.

Fin del camino, parece que por fin se me acabo la gasolina. El deseo de explorar ha quedado satisfecho y el aliciente de ver las huellas en tramo recorrido me animan a volver a buscar el preciado combustible que me deje andar un tanto más.

9 de junio de 2007

Worthless

Days like this are the ones that put me to figure out what is the real purpose of high school. In the one hand, there is the academic success, the achievement of goals, the triumph of being the best among the best. In the other hand we have the social part of school. The one that is based on illogical structures, just pending from one single fact: the things you do.

Certainly both of them are based on competitions. We have to admit it; school time is one of the most aggressive periods of life. By nature it spreads teenagers into small hard to join social circles that represent the ultimate challenge for some shy students.

I think that is my case. In spite of being leading around forty students, some of them older than me, I have not really taken myself to the next level. Since I was a child I have faced several disappointments related to friends, family and basically social structures. It is not surprising then that I have grown up with a stronger inclination to isolated places with few people. Now, when I am about to turn a legal adult, I wonder why I can not establish stable social relationships farther than the reach of my sight.

Due to my inclination to solitude I have spent most of my time in academic life. I do not regret the effort I have put on this area, but the whole word of different things that I could have done in addition. Nowadays I would like to go away from mi house, to find out the amazing adventure of friendship beyond trust and commitment, reaching fun and excitement in a whole new level. Unfortunately, the situation with my brother, my parents and their conception of danger and risk apart me from that dream.

Now I feel that I am unveiling a different way to understand things, in which friends and social issues do really matter. The good point of this is that I am trying to become more like I really want to be, considering not only the academic success, but also the social satisfaction, understanding it as the whole of activities that will make me happy and satisfied. The bad point, which is the one that I am experiencing right now, is the unpleasant feeling of loneliness that invades me every time I know there are people that I consider friends, going out with other guys or girls while I am enclosed in my house with my mother just hoping that next time I will be out there enjoying instead of been here writing my own suffer.