30 de julio de 2007

The never-sent letter.

Esta carta debió haber sido entregada hace ya algunos meses... Ahora que no tiene más remedio que ser olvidada, la publico aquí, para que alguien la lea...


My dearest girl, I'd like you to take this as it must be taken, it's a confession, not a pitiful attempt to lure you.

Certainly I've been looking after you to know how are you. I have certain informers who have nicely agreed to cooperate. Please don't blame them, they aren't guilty at all.

Lately i got informed you are dating your former boyfriend. I'm sure you are enjoying the time with him as much as i would want you to enjoy it with me. Congratulations, you always believed it will happen, and now it's real. It is good to know you are happy.

In my case, i realized that my former girlfriend was an excuse, to flee from your memory, i really regret having hurt her in such a bad manner, but i did what i found best to release her from the pain. We broke up after six months of supposed bethrotal.


Now that i have opened my eyes, i see how you embrace the boy you have always loved and undoubtedly it hurts. I would like to be him. But the truth is that i am not. I think i still love you, no matter the time that has passed, we are connected at least in my mind and in my heart. I hope you consider this the next time you look at me. I'm the foolish, stubborn boy that still is in love with you.
Bones Chances, Moi, le mec de la histoire.

25 de julio de 2007

La magia que ahora llega a su fin.

Al momento de recibir en mis manos el último libro, ya sabía lo que iba a pasar: cuando terminara este libro, cuando hubiera agotado hasta la última página, ya no habría más historias nuevas. La aventura que me ha acompañado desde que era un niño habría llegado a su fin. La magia por fin se habría extinto.

Aún así lo hice, lo comencé con el mismo entusiasmo con el que alguna vez comencé el primer libro de la serie, que no fue precisamente el primero. Suena un poco patético, y hasta algo enfermo; pero siendo honesto conmigo mismo no puedo negar que una parte de mi vida esta en esos libros. Viene a mi mente el recuerdo de los días en que la escuela era más bien una gran sala de lectura. No había tareas, ni preocupaciones, solo la fantasía de aquél mágico mundo al que llegaba a través de las páginas del Prisionero de Azkaban. Así de aislado y marcado como me encontraba en esos días, aquellos libros eran mi manera de entretenerme.

Con cada tomo nuevo, sentía como si en sus páginas fuera a encontrar las soluciones a mis propios problemas. Poco a poco me sumergí a mi mismo en la historia y aunque al principio me puse en los zapatos del mago de la cicatriz, luego tomé un lugar propio. Ya no era otra persona sino yo mismo presenciando todos los sucesos. Aún esta última vez, no pude evitar el escapar de esta realidad y viajar por algunos instantes a los terrenos de Hogwarts, al Callejón Diagon, a Hogsmeade, a todos los rincones donde yo mismo soñé mis propias historias, esperando que talvez algún supiera el verdadero final.

Ahora que ha llegado no puedo hacer nada más que guardarlo en mi memoria como uno de los recuerdos más grandes de mi adolescencia. ¿Cuantas veces no me identifiqué con aquél niño de ojos verdes y cabello rebelde? ¿Cuantas veces no compartí con el la soledad que se tiene por ser diferente a los demás, el júbilo de saberse entre verdaderos amigos, el valor para poder enfrentarse a la mayor de las batallas hasta entonces luchadas o el amor que inunda cada centímetro del cuerpo por aquella mujer?

Mucho de lo que ahora soy esta basado en las hazañas de esos libros, cuyas proezas solo han logrado crear una más grande, real: Transformar una generación entera en brujas y magos, y definir las posturas de justos y asesinos, quienes tal vez algún día también nos enfrentemos para librar la batalla por un nuevo ideal.

Pero ahora, ahora la historia ha terminado y mi camino sin duda alguna se separa definitivamente de las ideas del colegio de magia y hechicería. Yo tengo ahora una ideología no ajena pero si diferente a la del mundo mágico. Estas líneas solo son para recordar mi ilusión al pensar en el castillo, en las casa, en los fundadores, en la magia.

"Draco dormiens nunquam tillilandus."

18 de julio de 2007

Ni muy muy... ni tan tan...


Será por las nubes que han estado permanentemente los últimos dos días, pero hay alrededor de mí un sentimiento de ingravidez que no me deja percibir correctamente mi realidad, o interactuar con ella.

Acabo de volver de una cita. Una muy especial. En ella no sólo existe la diferencia de sexos, sino también de idioma, de nacionalidad y de percepción. En esta cita se encontraron dos seres que hacen de lado diferencias y similitudes para tratarse sólo como lo que son: dos humanos. No buscan el beneficio ni la conveniencia, sino sólo la chispa de alegría que los anime a seguir por su camino. Caminos que esta vez se cruzan fugazmente, pero que siguen trayectorias tan distintas que no se sabe si volverán a encontrarse.

El destino, como si quisiera que el recuerdo dure a través de los años, reunió el primer día en que los seres se conocieron con el primer día del mes de julio. Las posibilidades de encuentro eran muy pocas, pero sin duda mucho mayores que en cualquier otra ocasión. La naturaleza, sabia y confiada en lo que sucedería, ofreció lo mejor de sí, y hasta las hojas de los árboles apoyaban para hacer crecer la relación.

Los primeros días eran casi mágicos: de día, se conocían en la vida diaria, el curso normal de sus existencias sólo dejaba ver su forma de ser entre los demás. De noche, los caminos entre campos y jardines eran testigos del conocimiento profundo. Sin tocarse, con el respeto que conlleva la caballerosidad y la dignidad de una dama, almas y mentes conversaban en el tranquilo silencio de las buenas épocas del año.

Para el cuarto día de julio, el sentimiento fue inevitable, aún con tropiezos, el afecto dio paso al amor. En los días siguientes, la utopía se volvió realidad. De una manera imposible de repetir, la cálida llama fue creciendo, como una pequeña luz en la oscuridad.

Ahora, el fin del camino se ve más próximo que su inicio. La sombra del futuro infunde incertidumbre en la pequeña llama y la hace temblar. 18 días... Nada más. ¿Cuál será la mejor opción? ¿Dejar que el tiempo decida si protege lo que la distancia se esfuerce en destruir o crear en los días restantes un torrente de sentimientos con una fuerza tan grande que aunque se esfume en un instante deje una huella que perfore lo más profundo de los corazones?

No sé.

17 de julio de 2007

Sobre un artista.


Ayer, mientras iba en el transporte público, descubrí a un tímido sujeto que tenía facha de artista. Su porte descuidado, su barba a medio crecer, la ropa holgada que usaba, obviaban su naturaleza. Sentado del otro lado del autobús, era fácil distinguir su improvisada libreta donde garabateaba las ideas que de pronto le venían a la cabeza. Era obvio que su mente estaba en otro lado, muy lejos de donde estaba su cuerpo. Tal vez estaba buscando una musa, tal vez ya la había encontrado en los asientos cercanos. No lo sé.

Sin embargo, si pude darme cuenta de algo: Por mucho que lo intente yo sólo soy un diseñador. Comparado con él, el artista, la diferencia se hizo notoria. Aunque ambos vamos detrás de la belleza, él se envuelve en ella, la hace suya y la usa para expresar el mensaje que ha llevado guardado por tanto tiempo. Yo sólo la uso para darle un uso práctico en la vida, aunque a veces ni siquiera pueda entenderla. Por decirlo de otra manera, si la belleza fuera una mujer, aquél artista es su esposo y yo sólo soy su ingrato y vulgar amante.


Sigo observándolo, lo veo dibujar poco a poco una forma humana... Creo que es un hombre. Sus trazos son más bien para amarrar la idea que se le acerca, más que para apoderarse totalmente de ella. Ahora se dedica a hojear sus notas y bocetos anteriores. Vaya que esa libreta es valiosa.
Ha llegado el momento de bajarme, quisiera poder acompañar más al artista, y con cierto descontento me dirijo a la salida cuando veo que el artista también ha decidido bajarse. ¡Eso si que es suerte! Lo dejo que me adelanté, ahora yo me dedico a seguirlo. Su libreta ya no está, ahora se dirige con mucha prisa a algún lugar que curiosamente parece estar por el rumbo que yo tengo que seguir... Cómo si fueramos a ver a la misma mujer.

Después de un rato el artista empieza a apretar el paso, sin duda ha tenido un momento de inspiración genial o mi presencia lo ha inquietado. ¿Será que esta impaciente por tener un momento de privacidad para crear? Cualquiera que sea la razón, me ha puesto a correr. Atraviesa calles, da vueltas pronunciadas, todo con tal de deshacerse de mi ( o de llegar pronto). Pronto será tiempo de que yo deje la calle por la que el artista va caminando, a menos que él también de la vuelta en la siguiente esquina...


Y así lo hace. Pareciera que en verdad vamos al mismo lado, o que en verdad lo estoy persiguiendo. Cruzo al otro lado de la calle para que el artista pueda verme y tal vez así pueda tranquilizarse. Ahora que camino casi a su altura, el cuadro que formamos me lleva a pensar que él como artista y yo como diseñador perseguimos la misma meta. Tal vez sea una feroz competencia, tal vez sólo un recorrido que hacemos por la misma vereda, el punto es que seguimos el mismo rumbo.

De pronto, mi camino ahí termina y debo dar de nuevo la vuelta, mientras que él sigue adelante, recto hacia su próxima creación. Quisiera poder acompañarlo, pero después de todo yo sólo soy un diseñador.

14 de julio de 2007

Aún te amo.

Tu recuerdo no me ha abandonado, permanece en mi corazón, atento al glorioso momento en que nos volverá a reunir.
En mis adentros, deseo que eso suceda pronto, porque ya he herido a mucha gente, quiero entregar lo que te corresponde a tí, sea bueno, malo o indecente.

No es sano mantenerse a base de añoranzas, solo empeoran la ausencia de aquello que ahora quiero experimentar...

¿Será sólo un beso? ¿Será una caricia? ¿Será un gran sueño eterno? ¿O sólo una triste lágrima?

8 de julio de 2007

La semana del dar y recibir: Siete días en la isla de Utopía.


Después de todo la semana ha llegado a su fin. En un principio solo lo vi como una continuación de un proceso, como un paso necesario para poder desarrollar esos puntos en los que yo mismo sé que flaqueo; pero después de todo pude apreciar estos siete días como algo más que eso.

Con el paso de los primeros días me di cuenta que más allá de los conocimientos de los talleres, pude encontrar una enseñanza más grande en muchos aspectos: la facilidad que el mismo humano se ha negado para poder hacer amigos. Aún cuando realmente nadie pudo conocer a otra persona, todos éramos capaces de poder convivir como una pequeña comunidad que a pesar de sus restricciones, tenía gran independencia.

Pude distinguir que no es un idioma el que nos separa a unos de otros, sino la sensación de vulnerabilidad ante la personalidad de otra persona, que en un instante pudiera hacer añicos nuestra frágil e inocente existencia.

Pude verme a mi mismo hace algunos años y pude constatar que realmente han habido grandes cambios en mi carácter, que gracias a Dios hicieron posible que yo me atreviera a vivir esta semana y lo que es más, a no flaquear en la segunda opinión.

Entré siendo muy incapaz de conocer otras personas, pero con el verdadero anhelo de llegar a hacerlo pronto. Creo que algo muy importante para mi propio conocimiento es saber que realmente yo valoro el conocer a unas cuantas personas, pero conocerlas realmente, que conocer a montones, pero casi nada más allá del nombre y la edad.

Incluso encontré lo que no hubiera esperado encontrar aquí:Afecto. Después del tercer día, el cuatro de julio (día de la Independencia norteamericana), a la luz de los fuegos artificiales, una vida se cruzó en mi camino. En medio de la oscuridad momentánea, se revelaba para mí la verdad de las cosas. Y aunque no sé si el futuro quiera mantener el curso que ahora nos ha puesto, sé que al menos una vez en la vida, dos almas se cruzaron en el camino de vivir.

Fueron siete días de continuo cambio positivo, de aplicación de lo aprendido, de encuentro con el destino... Fueron siete días que fortalecieron la ideología de V6: Lo que das es lo que tienes.