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1 de noviembre de 2010

Huesuda y blanca, pero nunca fea.

CatrinaLiveAl que llaman Alejandro

por pasarse de preguntón

a la muerte colmó el plato

y se ganó un calentón.

 

“Tú te pasas de indiscreto

ni que fueras periodista.

Por ser disque analista

ya no me tienes respeto.”

 

“Para mí que fue tu orgullo

el que salió mal herido

y además de ofendido,

me quieres hacer chanchullo.”

 

“No te me pases de listo

que sorprendo al que me pise,

no por nada siempre dicen

que soy lo más imprevisto.”

 

Flaca, yo na’ más te digo

que aunque ya esté en mi tumba

con gusto bailo contigo

una rumba de ultratumba.

 

Catrina no se contuvo

y le soltó un guadañazo.

Así el pobre nunca supo

de dónde vino el trancazo.

 

Y es así que por la buenas,

bien flojito y cooperando,

se murió sin una pena,

el pequeño Alejandro.

 

Mientras duraba el velorio

mucha gente fue pasando

a desearle un buen descanso

evitando el purgatorio.

 

Luego entre muchas tumbas

la flaca iba festejando

que aunque pálida y huesuda

otro llevó al camposanto.

 

Pero el necio empedernido

que no era nada bromista

recordó lo prometido

y a bailar sacó a Catrina.

 

Ahora que ya he fallecido

y te encuentro más canija…

¡De tí no me he arrepentido!

¡A tupirle al baile mija!

Cuando te toca, ni los años importan.

1808785786_4c439427af_zPor andar tanto de perro,

como alma de pura fiesta

Ya Lalo se fue a su entierro

con su viuda y sin orquesta.

 

Se le dijo que el colmillo

no dejaba buenas cuentas

Y si empinaba el codillo

luego pedo ni se acuerda.

 

Cuando estaba en su jueguito

que se le aparece la muerta.

Ahora si vienes chiquito

derechito hasta mi puerta.

 

¿Ya con esas nos llevamos?

Me cae que ya ni la amuelas.

Ni porque ya le hago al sano.

Neta tú si te la vuelas.

 

Pues por mucho que le corras

y que le hagas mucho al santo,

quieres, aquí te echo porras

mientras tu hoyo voy cavando.

 

Así se nos fue el pequeño,

el de las sesiones rudas,

aunque aún era un polluelo

la muerte no tenía dudas.

A lo diferente hasta le saca la muerte.

Catrina diferentePor andar tanto de inquieta

y molestar sin descanso,

la flaca se lleva a Marietta

a su último remanso.

 

Cuando llega la huesuda

para cumplir su sentencia

la pequeña pide ayuda

y hasta quiere penitencia.

 

Pero ella no perdona

y se apura a su encargo.

Hasta trae a un amigo

que le ayude “despachando”.

 

Anda triste llora y llora

hasta el cielo está nublado.

El reír no sirve ahora

cuando el tiempo se ha acabado

 

Pero luego de la nada,

ocurre lo inesperado:

se le bota a carcajadas

mucho más del mismo llanto.

 

¿Qué le pasa a esta niña

que se ríe aún llorando?

¿Estará ya muy loquita?

¿O qué mosco la ha picado?

 

“Por las dudas ahí te dejo

con la vida perdonada.”

Dice Catrina a lo lejos

toda fría y espantada.

Entre gustos y rivalidades Catrina se va enterando

Dulce CatrinaLa ciencia está de luto

una hija ha perdido

Iliana era su nombre,

Hernández su apellido.

 

La calaca la rondaba

en su casa y en el labo,

primero se le escapaba…

la atrapó al fin y al cabo.

 

Sus amigos le reclaman

el porqué los ha dejado

unos ríen, otros lloran

todos están a su lado.

 

Ahora sobra la comida

ya no se oyen más sus gritos,

¿Quién planeará las salidas?

¿Y quién hará los circuitos?

 

Ya Catrina se la lleva

va jalándole los pelos,

Unos dicen que es por pena

Otros dicen que por celos

 

Una lástima que partas

al fondo del camposanto

Ojalá que cuando vuelvas

no sea para dar espantos.

30 de octubre de 2010

Dándome mi calaverita.

Catrina en el zocaloEntre sus versos y andadas,

solo como buen malandro,

vaga tarde por la cuadra

al que llaman Alejandro.

 

Anda que no quiere nada

más que andar preguntando

Hasta a la huesuda llama

para hablarle como Fausto.

 

Es curioso e ignorante

y aunque diga saber mucho,

a Catrina no la engaña

con su loco discursucho:

 

-- ¿Cuándo será mi defunción?

-- Ya te queda poco tiempo.

-- ¿No me queda otra opción?

-- No, recibe el sacramento.

 

Cuando saca la guadaña

él se siente despachado,

mas la muerte lo perdona

de verlo tan asustado.

 

Luego no esconde la risa

por chamaquear a la muerte

pero el gusto no le dura

cuando la flaca se vuelve.

 

Pobre ingenuo ser humano

creíste haberme engañado,

con la muerte no se juega,

Rapidito al camposanto.